Sin duda, al Presidente le toca tomar las riendas para jalar una enorme carga: el debilitado Estado de Guatemala. Por ello, necesitará conducirse con claridad y prudencia para continuar trabajando, enfrentar desafíos y aprovechar las oportunidades en el camino.
Aunque madrugar no adelanta el tiempo, sí permite anticiparse a los eventos. El haber concretado un plan de Gobierno y designado tempranamente su gabinete, han permitido a la nueva administración unificar un equipo de trabajo diverso, que asumió con mayor conocimiento las necesidades a atender. También ha generado confianza la designación de funcionarios responsables que deberán rendir cuentas sobre los resultados prometidos y reafirmados en el discurso de toma de posesión.
Son esas esperanzas por lograr avances las que dan peso a la carga. Sin embargo, los pactos ofrecidos en materia social, económica y de seguridad son esfuerzos de largo aliento. No solo necesitan la cooperación de otros sectores, sino que sus tres objetivos –revertir la desigualdad de oportunidades, alcanzar crecimiento económico sostenible, garantizar seguridad y Estado de Derecho– aún son solo luces guía en el horizonte.
La actitud ciudadana es esencial para sostener la marcha. Con tan altas expectativas, convendría enfocar la evaluación del desempeño gubernamental en cuanto a lograr la modernización de las instituciones. Así, el ciudadano percibiría mayor eficiencia y mejor relación con el Estado, fortaleciendo su apoyo.
Evitar distraerse o desviarse con los obstáculos en el camino será la prueba de resistencia. La nueva administración debe atarse de manos para esquivar obstáculos o tentaciones como corrupción, discrecionalidad y extralimitaciones. Sus salvaguardas radican en mantener total transparencia del gasto, fortalecer el servicio civil y apegarse a la ley.
Saber escuchar resultará clave para aprovechar las oportunidades. La sociedad reconoce el beneficio compartido de un Gobierno exitoso y se ha mostrado dispuesta a asumir sacrificios en la medida en que se atiendan sus expectativas.
También, se observa la disposición del Organismo Legislativo para apoyar propuestas analizadas abiertamente. Es una carga voluminosa que debe ser jalada con entusiasmo, a efectos de evitar tropiezos y asegurar apoyos, para acercarse con certeza a ese horizonte plasmado en la letra del espíritu de los Acuerdos de Paz.